Nada más que no los bendiga mucho, porque entonces, ¿quién va a hacer los trabajos que los demás no queremos?
viernes, 26 de septiembre de 2014
jueves, 25 de septiembre de 2014
Miénteme, payaso
Más del 80% de las mujeres aceptan haber
dicho una "mentira blanca" o inofensiva.
31% de la gente acepta haber mentido en sus
currículos.
En un estudio realizado a 1,500 personas,
13% aceptó haberle mentido a su médico. El 30% de los casos manipuló la verdad
al darle información personal; 40% mintió en cuanto al seguimiento que le
dieron a su tratamiento médico y 30% mintió sobre su régimen alimenticio y sus
rutinas de ejercicio.
Mucha gente e instituciones serias le ponen
atención especial a este fenómeno a veces inexplicable, pero distintivamente
humano: la mentira.
El 60% de la gente miente en promedio tres
veces durante una conversación de 10 minutos.
Más o menos los hombres dicen seis mentiras
diarias a su pareja, colaboradores y jefe; las mujeres sólo tres.
No estoy muy interesado en adivinar por qué
mentimos ni aventurarme a juzgar las razones que cada quien tenga para hacerlo;
lo que me interesa es aceptes que eres un mentiroso, que no te gusta ser
descubierto y que aunque es algo normal, incluso natural; no necesariamente
eres bueno.
¿Recuerdas a tu mamá, pareja, hermano o
mejor amigo diciéndote: "sé cuándo me estás mintiendo" o "no
sabes mentir"? Bueno, pues como un servicio público gratuito, te voy a dar
cinco tips para decir mentiras y no morir en el intento:
1.
Cuida
el lenguaje: los mentirosos tienden a utilizar las mismas palabras que el
mentido:
- ¿Estuviste hablando con tu
ex?
- No, no estuve hablando con
mi ex.
El mentiroso también dice más
palabras de las necesarias para intentar ser más convincente; evita decir una
mentira directa y prefiere una aseveración con un significado implícito:
- ¿Acaso me viste hablando con
mi ex?
Finalmente, el mentiroso evita
los nombres:
- Yo hace mucho que no hablo
con esa persona.
Da respuestas claras y
concretas, usa el nombre de las personas, mantente breve y serás contundente.
2.
Utiliza
todo tu cuerpo: Al mentir, inconscientemente queremos ocupar menos espacio, por
lo que nuestros movimientos son rígidos y cortos; extiende tus movimientos de
manera natural, adopta una posición cómoda, evita tocar tu nariz u orejas. Haz
contacto visual, no lo evites; y si puedes, toca tu pecho con la mano abierta,
porque alguien que miente, no se toca el corazón.
3.
Sé
congruente con tus gestos y expresiones: No hagas pausas largas antes de
responder con emoción, ni te mantengas emocionado mucho tiempo; tampoco te
detengas abruptamente
- ¿Te gustó mi regalo?
-… … … ¿Cómo?... Pfff… ¡Obvio!...
Oye, ¿vamos a ir a la comida de tu primo?
Que tu rostro y tus palabras
coincidan, nada de cara de felicidad cuando digas que estás triste porque tu
suegra está hospitalizada, ni cara de tristeza cuando digas que estás feliz
porque no era grave. Cuida que las expresiones las hagas con toda la cara.
4.
No
estés a la defensiva. Generalmente el mentiroso se defiende y el que tiene la
verdad, ataca. Nos defendemos con argumentos, alejando nuestra cara o cuerpo, o
poniendo un objeto entre los dos. Deja de hacerlo, cree en tu mentira y
véndela, “no hay mejor defensa que el ataque”.
5.
Que tus
microexpresiones u ojos no te delaten. Las microexpresiones son expresiones
faciales involuntarias y momentáneas que tienen mucha carga emocional, si
alguien es bueno entendiendo esto, te puede descubrir fácilmente. Los ojos son
un arma de doble filo, así como mantener contacto visual te puede dar una
ventaja, alguien que sepa leer los ojos te puede tirar el teatrito.
a.
Arriba
a la izquierda - imaginación
b.
Arriba
a la derecha - recuerdos
c.
Izquierda
- imaginación auditiva
d.
Derecha
- recuerdos auditivos
e.
Abajo
a la izquierda - recuerdos quinestésicos
f.
Abajo
a la derecha - diálogo interno
En resumen:
·
Cuida
tu lenguaje
·
Utiliza
todo tu cuerpo
·
Sé
congruente
·
No
estés a la defensiva
·
Que tus
ojos y microexpresiones no te debaten
Compañero, lector y amigo, utiliza estos conocimientos para tu beneficio personal, para salirte con la tuya, para no dejarte engañar o, si no te gusta como sonó eso, reflexiona que en una mentira tienes que cuidar demasiadas cosas, pero que cuando dices la verdad, citando a Mark Twain, "no tienes que acordarte de nada".
Fuentes:
Susan Shapiro, “Little White Lies, Deep Dark Secrets”
Background Check Services
Newseek
ABC News
Divine Caroline
Museo de Ciencias del Reino Unido
jueves, 18 de septiembre de 2014
Quisiera ser un naco monumental
Siempre me he sentido contento
por ser mexicano; no por sus maravillas naturales, ubicación en el mapa,
idioma, historia, ni nada por el estilo. Me gusta ser mexicano por la gente.
No me malinterpreten, odio a la
[mayoría de la] gente, pero me encanta el cinismo con el que los mexicanos
coexistimos. No hay falsa amabilidad ni necesidad de ocultar intenciones; si alguien
quiere pasar, va a agachar la cabeza, se te va a meter y va a seguirse de
frente; si le reclamas, te va a mentar la madre porque te lo mereces por
víctima.
Sin entrar en análisis
etimológico, un naco es una persona pobremente educada en civilidad. Palabras
más, palabras menos. No es una mala persona, es un ignorante. Dentro de su retraso
social, tiene la percepción de que él es más importante que los demás; que las
leyes y reglas son sugerencias que se deben seguir sólo si te está viendo
alguien con mayor autoridad (a veces) o si eres un imbécil. Cree que al estar su
prioridad sobre la tuya, tus derechos se subordinan a los suyos. No es una mala
persona, es un naco. Él sabe que es una buena persona porque ama a Dios y a su
virgencita, pero tú, te chingas.
Sin resentimientos; me gusta.
Prefiero a alguien que abiertamente prefiere chocarme en vez de dejarme pasar con mi carita de idiota y mi
direccional, que al que sea amable por coerción.
Quisiera ser un naco monumental.
Desearía escupir en la calle, pasarme un alto echándole el carro al peatón y
ser el peatón que camina debajo de un puente; quisiera ponerle chip a mi Xbox
para jugar pirata; instalar 16 bocinas en mi carro más un cajón de triplay con
más bocinas en la cajuela; usar zapatos de futbol con mezclilla; quisiera saber
cuando es o no es bachata; poderle decir viejas a las chavas, putos a mis
amigos, ¡quisiera poder decir “vale verga” en público! Todo sin sentir que algo
dentro de mí se golpea la cabeza en la pared.
Siempre me he sentido contento por ser mexicano;
la raza de bronce con una estampa de Apple.sábado, 13 de septiembre de 2014
Frase no favorita
Al Papa Yaso II no le gusta la frase "feliz como cura en guardería". Se ríe, pero la reprueba... y se vuelve a reír.
Etiquetas:
Cura,
Papa Yaso II,
Pederasta,
Sarcasmo
viernes, 12 de septiembre de 2014
Ser felices
En un año mueren 15,000,000 de
niños de hambre.
No podría decir que está mal ser felices a costa del sufrimiento ajeno, lo que sí puedo decir, es que no tenemos derecho a ser infelices cuando realmente no cumplimos el requisito de serlo.
Existen 27,000,000 de esclavos.
Cada 40 segundos una persona
comete suicidio.
Dentro de todos los segundos que
dediques a esta lectura puedo insertar un dato abrumador y deprimente de la
humanidad; pero no lo voy a hacer, y no lo voy a hacer por una muy sencilla
razón: Realmente no te importa.
La condición humana tiene una
característica muy importante que nos ha ayudado a sobrevivir por miles de
años: Somos indiferentes al sufrimiento ajeno. No todos y no siempre, pero siendo
honestos, pasamos más tiempo pensando a dónde ir el fin de semana, que en el
Ébola.
¿Sabes qué tienen en común un balón de fútbol y las pirámides de Egipto? ¿Una playera con el
estampado de un soldado romano y el Coliseo en Roma? ¿Las vías del ferrocarril
que cruzan todo Estados Unidos y la medicina moderna? –Fácil: esclavitud y
explotación.
La bonanza
estadounidense se debió en gran medida al ferrocarril. No lo cambiarían por las
vidas de los esclavos chinos que las construyeron; tampoco cambiaríamos la
majestuosidad de las pirámides por los 35,000 esclavos y granjeros que las erigieron
en el paisaje africano.
¿El café de
Starbucks de todas las mañanas por liberar a los campesinos secuestrados y
endeudados por toda su vida? –No lo creo. ¿Tu ropa? ¿Dejar de comprar en Zara,
Tommy, Fendi, Gucci, Gap… por unos niñitos tailandeses que ni conoces? –Tal
vez… pero ya en serio, no.
Somos
conscientes de los problemas que nos rodean, miramos hacia el cielo con los
ojos enjugados cuando vimos el video de Kony o cuando supimos la noticia de los
112 niños fallecidos en una fábrica en Bangladesh preguntándonos por qué el
mundo es así. Nos indignamos cuando leímos estas noticias en nuestros iPads,
computadoras y pantallas hechas con coltán de la República del Congo; lo
reprobábamos mientras comíamos camarones que compramos en el súper provenientes
del Sureste de Asia; agitamos nuestros puños fuertemente, nuestros puños suaves
y tersos cortesía de la crema de aceite de palma de Cambodia. Incluso algunos,
mientras veíamos esto en Youtube, nos conmovimos hasta las lágrimas. ¿Recuerdas
qué hiciste después? Te dijiste: “¡Ya fue mucho sufrimiento! ¿Cómo se llama ese
video del gato que habla dormido?”
Leemos sobre actos generosos de
minorías desinteresadas y nos sentimos inspirados, pero estamos dispuestos a
aprovechar los avances médicos desarrollados por investigaciones en prisioneros
de guerra sin chistar.
Vivimos en un mundo lleno de
problemas que leemos desde casa y cuando nuestros hijos nos preguntan por qué
hay tanto sufrimiento en el mundo, nosotros les decimos que eso sólo le pasa a
la gente que está realmente lejos en otro continente… o que se portó mal.
Porque no está mal ignorar, no
está mal mirar al otro lado, no está mal sentirnos bien porque no somos ellos.
No te digo esto para hacerte
sentir culpable, ni mucho menos, lo digo porque somos afortunados y nacimos
afortunados, hijos de padres y padres de hijos afortunados. Disfruta esa
bendición aleatoria que obtuviste sin ningún mérito y cuando te sientas molesto
porque te quedaste sin señal de celular o porque hay mucho tráfico, o estés
triste porque tu auto ya no circula diario, piensa en los menos afortunados y sin
sonreír –porque eso habla muy mal de ti- sonríe.No podría decir que está mal ser felices a costa del sufrimiento ajeno, lo que sí puedo decir, es que no tenemos derecho a ser infelices cuando realmente no cumplimos el requisito de serlo.
miércoles, 10 de septiembre de 2014
Papa Yaso II - Primera
Y llegó el día en que un buen Papa dejó los Franciscos, Píos y Juan Pablos para volverse honesto consigo mismo honrando su vapuleada profesión. Decidió ser un payaso, que con sus creencias arrancaría sonrisas y no monedas... sólo sonrisas, tal vez algunas monedas.
Papa Yaso II nació y con su amor por lo sencillo, lo alegre y su Roma -el equipo- la ciudad no la conoce.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



