Más del 80% de las mujeres aceptan haber
dicho una "mentira blanca" o inofensiva.
31% de la gente acepta haber mentido en sus
currículos.
En un estudio realizado a 1,500 personas,
13% aceptó haberle mentido a su médico. El 30% de los casos manipuló la verdad
al darle información personal; 40% mintió en cuanto al seguimiento que le
dieron a su tratamiento médico y 30% mintió sobre su régimen alimenticio y sus
rutinas de ejercicio.
Mucha gente e instituciones serias le ponen
atención especial a este fenómeno a veces inexplicable, pero distintivamente
humano: la mentira.
El 60% de la gente miente en promedio tres
veces durante una conversación de 10 minutos.
Más o menos los hombres dicen seis mentiras
diarias a su pareja, colaboradores y jefe; las mujeres sólo tres.
No estoy muy interesado en adivinar por qué
mentimos ni aventurarme a juzgar las razones que cada quien tenga para hacerlo;
lo que me interesa es aceptes que eres un mentiroso, que no te gusta ser
descubierto y que aunque es algo normal, incluso natural; no necesariamente
eres bueno.
¿Recuerdas a tu mamá, pareja, hermano o
mejor amigo diciéndote: "sé cuándo me estás mintiendo" o "no
sabes mentir"? Bueno, pues como un servicio público gratuito, te voy a dar
cinco tips para decir mentiras y no morir en el intento:
1.
Cuida
el lenguaje: los mentirosos tienden a utilizar las mismas palabras que el
mentido:
- ¿Estuviste hablando con tu
ex?
- No, no estuve hablando con
mi ex.
El mentiroso también dice más
palabras de las necesarias para intentar ser más convincente; evita decir una
mentira directa y prefiere una aseveración con un significado implícito:
- ¿Acaso me viste hablando con
mi ex?
Finalmente, el mentiroso evita
los nombres:
- Yo hace mucho que no hablo
con esa persona.
Da respuestas claras y
concretas, usa el nombre de las personas, mantente breve y serás contundente.
2.
Utiliza
todo tu cuerpo: Al mentir, inconscientemente queremos ocupar menos espacio, por
lo que nuestros movimientos son rígidos y cortos; extiende tus movimientos de
manera natural, adopta una posición cómoda, evita tocar tu nariz u orejas. Haz
contacto visual, no lo evites; y si puedes, toca tu pecho con la mano abierta,
porque alguien que miente, no se toca el corazón.
3.
Sé
congruente con tus gestos y expresiones: No hagas pausas largas antes de
responder con emoción, ni te mantengas emocionado mucho tiempo; tampoco te
detengas abruptamente
- ¿Te gustó mi regalo?
-… … … ¿Cómo?... Pfff… ¡Obvio!...
Oye, ¿vamos a ir a la comida de tu primo?
Que tu rostro y tus palabras
coincidan, nada de cara de felicidad cuando digas que estás triste porque tu
suegra está hospitalizada, ni cara de tristeza cuando digas que estás feliz
porque no era grave. Cuida que las expresiones las hagas con toda la cara.
4.
No
estés a la defensiva. Generalmente el mentiroso se defiende y el que tiene la
verdad, ataca. Nos defendemos con argumentos, alejando nuestra cara o cuerpo, o
poniendo un objeto entre los dos. Deja de hacerlo, cree en tu mentira y
véndela, “no hay mejor defensa que el ataque”.
5.
Que tus
microexpresiones u ojos no te delaten. Las microexpresiones son expresiones
faciales involuntarias y momentáneas que tienen mucha carga emocional, si
alguien es bueno entendiendo esto, te puede descubrir fácilmente. Los ojos son
un arma de doble filo, así como mantener contacto visual te puede dar una
ventaja, alguien que sepa leer los ojos te puede tirar el teatrito.
a.
Arriba
a la izquierda - imaginación
b.
Arriba
a la derecha - recuerdos
c.
Izquierda
- imaginación auditiva
d.
Derecha
- recuerdos auditivos
e.
Abajo
a la izquierda - recuerdos quinestésicos
f.
Abajo
a la derecha - diálogo interno
En resumen:
·
Cuida
tu lenguaje
·
Utiliza
todo tu cuerpo
·
Sé
congruente
·
No
estés a la defensiva
·
Que tus
ojos y microexpresiones no te debaten
Compañero, lector y amigo, utiliza estos conocimientos para tu beneficio personal, para salirte con la tuya, para no dejarte engañar o, si no te gusta como sonó eso, reflexiona que en una mentira tienes que cuidar demasiadas cosas, pero que cuando dices la verdad, citando a Mark Twain, "no tienes que acordarte de nada".
Fuentes:
Susan Shapiro, “Little White Lies, Deep Dark Secrets”
Background Check Services
Newseek
ABC News
Divine Caroline
Museo de Ciencias del Reino Unido

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